Gracias a la invitación del director Miguel Lugo, el pasado 20 de enero se llevó a cabo una conferencia sobre las aportaciones de Jerzy Gr...

Jorge Angeles: "Hacemos filosofía con el cuerpo"



Gracias a la invitación del director Miguel Lugo, el pasado 20 de enero se llevó a cabo una conferencia sobre las aportaciones de Jerzy Grotowski al teatro. Este eventó se realizó dentro del ciclo "Herencia de los Grandes Creadores del Siglo XX organizado por La Nada Teatrto, con la participación de CiTRU (Centro de Investigación Teatral Rodolfo Usigli), la Academie Experimentale des Theatres y La Casa Suspendida y Teatro Rabinal, para esta conferencia.


Jorge Angeles fue el invitado para hablar sobre el maestro polaco.


Once años se han cumplido de la muerte del Maestro Grotowski y una pregunta que recién me han hecho me sorprende. “¿Tiene vigencia el teatro de Grotowski?”.  ¿Tiene vigencia Copérnico, Darwin, Freud? Aun con la llegada de Eisntein, Hawking y el genoma ¿Tienen vigencia los principios transformadores?



Grotowski no inventa un estilo de teatro, transforma al teatro en sí, lo trastoca. El teatro ya no es el mismo después de Grotowski. Ni las formas de hacerlo, ni las posibilidades de verlo son ahora las mismas, después del Hacia Un Teatro Pobre.



Grotowski es el autor fundante de un Nuevo Testamento del teatro. Un testamento en sus sentidos diversos. Un testamento que da testimonio, un testamento que deja herencia, un testamento de mano izquierda.


Convirtió el hecho de la creación teatral no en el proceso de montaje, sino en un minuciosos método de investigación para que el teatro pueda tocar los temas del hombre, para que el teatro pueda tocar al hombre.

 El espectáculo, entonces no es un fin, sino un medio para que el actor y el espectador den origen a un acto que no se concreta sino ahí, en la comunión de sus elementos más esenciales. El Teatro pobre se despoja de aquello accesorio, para dar el principal lugar al acto dramático, solo hecho posible por el cuerpo del actor. No es solo que se evite una competencia inecesaria e imaginaria solo en algunos) con el cine, sino que se opone a una idea muy difundida de que el teatro es una síntesis de todas las artes; que en el teatro caben la pintura, la danza, la escultura, la literatura. El teatro, desde esta derfinición, se convierte en una especie de condensación estética, sin una episteme propia.

Grotowski apuesta por un teatro de sólo teatro; que todo lo que no le pertenezca no esté ahí. Por eso un teatro pobre, es un teatro que no está "enriquecido" por otras disciplinas. Un teatro pobre muestra su propia riqueza en la pureza de su discurso.

Otra idea tradicional a la que se opone el teatro de Grotowski es  a la que considera al teatro como un hecho efímero. Esta idea es muy generalizada entre los hacedores mismos del teatro, y a menudo es vivida como una desventaja frente a otras producciones artísticas que arrojan como producto un objeto tangible.

Desde que Grotowski convierte el teatro en un laboratorio, lo convierte en un instrumento de saber. Los hechos teatrales, frente al público, son entonces, una especie de escritura que queda permanente en el espectador. Éste ha hecho lectura de un acto que vivió en comunión con el actor y eso se vuelve indeleble. Los actores hacemos filosofía con el cuerpo.

La pretención del teatro no se fija en el espectáculo, éste es tan sólo una parte ( y no muy grande) del corpus teatral. Lo medular del teatro ocurre realmemnte en los ensayos. Es ahí donde se da el hecho de las relaciones entre los hombres y mujeres con el fin de producir un conocimiento. Ahí se tejen las redes semánticas, ahí se bordan los  principios humanos para la producción de significancia y sentido de hacer teatro.

Se hace teatro porque es necesario, en principio para nosotros, también representantes de la sociedad. Habría que preguntarnos si realmente lo hacemos para el público como si ellos fueran un destinatario aparte de nosotros o compartimos en el acto teatral el mismo compromiso. Un compromiso ritual al que el teatro grotowskiano se apega con las metáforas de la religión.

¿Porqué la gente no va a las misas? Porque se ha dado cuenta que los sacerdotes ya no creen en lo que hacen, porque el dinero que se ofrenda en esas celebraciones tomó el lugar de la fe.

¿Porque la gente ya no asiste a las salas de teatro? Porque el actor ha dejado de creer que lo que hace es sagrado y ha perdido el sentido de la fe que sostiene a la verdad escénica. Al igual, el éxito de taquilla y cartelera ha tomado el lugar importante para medir el "éxito" o "fracaso" de un hecho que no debe tener tasas.

Poner el nombre del director polaco, como hice al principio, junto al de otros inovadores, no es desproporcionado. A los científicos que mencioné se les conoce por haber trastocado un centro ilusorio sobre el que giraban un cúmulo de ideas, hasta entonces vigentes. Grotowski, descentraliza el eje del teatro para que el actor tome ese único e insustituible lugar que dan origen a todo...todo lo que en el escenario sucede.